viernes, 24 de abril de 2009

Velos de tristeza

He estado muchos dias apartada del blog, primero por exceso de trabajo, luego por exceso de fiesta, aunque parece ser que eso nunca lo vemos excesivo, cuando parecia que las musas me eran propicias y el tiempo empezaba a bendecirme con su presencia y finalmente podria terminar el relato que tengo entre manos, un duro golpe me sume en la más profundas de las tristezas, incapaz de encadenar dos letras seguidas, sin que las lagrimas anegaran mis ojos, y la frases se diluyeran cual nieve que lame el sol... Durante estos días en los que he sido incapaz de escribir, una composicion me martilleaba la cabeza, no queria compartirla porque va repleta de tristeza, pero sólo así quizás sea capaz de descansar mi mente, disipar los nubarrones que me envuelven y no me dejan ver la luz del sol, a pesar de que brilla con fuerza estos dias en el levante. Supongo que que hoy se cumpla el segundo aniversario del obito de mi madrina tampoco ayuda a que fluya la sonrisa en el rostro, y suene la risa cristalina... paso a paso y con paciencia espero lograrlo.







Cuan despacito se va llegando

envuelta en velos oscuros

negros como como el carbon

con lagrimas prendidas en el rostro

cual matutino y escarchado rocio.


Cuan calladita se va acercando

se aposta a la vera presto

alimentandose del silencio

de ilusiones que se lleva el viento.


Cuan valerosamente asesta el hachazo

quebrando el frio aliento,

provocando el llanto,

robando la labrada ilusion.


Cuan tristemente se acepta el obito

se afianza el desconsuelo

se diluyen los miles de proyectos

cual castillo de naipes derruido.


Cuan fatigosamente avanza el tiempo

sin destruir el glorioso recuerdo,

sin proporcionar el menor consuelo,

sólo un frio e incomodo silencio.


Cuan trabajosamente el animo

construye nuevos caminos

con que restañar el daño sufrido

con que armar nuevos castillos.
Radamanth

lunes, 30 de marzo de 2009

Las cloacas de internet (II Parte)



El tener tantas mujeres a su alcance no parecía satisfacer su inmenso ego, puesto que tenía que privarse de las realmente le interesaban, las inteligentes posiblemente descubrirían su juego. Le atraía en exceso esa valenciana de corazón noble, pero le abrumaba su capacidad de deducción, su abstracción al leer entre líneas, esa dulzura que se adivinaba en sus mails, en cada comentario que hacia a los miles de pps que a diario recibía. Andrea empezó a confiar en ella y por ello las conversaciones a tres bandas empezaron a ser muy frecuentes, hasta que la madrileña se dio cuenta de que su marido virtual se estaba quedando prendado de su amiga, y es que tenía que reconocerlo, le daba cien vueltas, y podía hablar de literatura al mismo nivel que él, era capaz de escuchar sin impacientarse y eso lo acercaba a ella en exceso.

De esa forma me ví metida en una historia que no iba conmigo y que iba a terminar trayéndome un sinfín de sinsabores. Un sábado por la mañana Andrea había quedado para comer con Dani, yo me encontraba terminando un escrito en mi ordenador cuando, ella abrió mi ventana y empezó a zumbearme a sabiendas de cómo odio ese sonido estridente. Deje mi relato a mitad y me dispuse a contestarle, pero ella escribía compulsivamente, tenia que releer cada frase dos y tres veces porque no entendía su significado. Al final pude sacar en claro que Dani no había pasado a recogerla, que ese fin de semana a la niña no le tocaba ir con su padre, pero ante la insistencia del chatero de pasar juntos el fin de semana, lo había llamado para que se hiciera cargo de Carolina, y ahora llevaba más de dos horas de retraso y no lo localizaba en ningún sitio, ya había hablado con Irina por teléfono y yo era su siguiente y paciente victima.

Y de esa forma se gestó uno de los sábados mas angustiosos de mi vida, con ella colgada al msn, y zumbeando con insistencia a cada diez minutos y telefoneando cada hora. Tenía ganas de estrujar la garganta de Dani, porque mi sábado se estaba convirtiendo en una pesadilla y a saber en que juegos andaría metido él. Hacía tiempo que recelaba de esa perfección tan absoluta que desplegaba. A las nueve de la noche, Andrea me envió un mail para decirme que al final lo había localizado, que había tenido que cambiar los planes y le había escrito un mail que no sabía porque no había recibido. Pero ello lejos de tranquilizarla la puso más nerviosa todavía, al ver reproducidos en su amante virtual los mismo defectos de los que hacia gala su ex marido, Le invadió una sensación de desesperanza, pasaría el domingo también sola porque su orgullo le impedía telefonear a su todavía marido para recoger antes a Carolina.

Recibí la última llamada a las tres de la madrugada, y le supliqué que no llamara de nuevo porque iba a impacientar a mi marido, que esas no eran horas de llamar a las casas, y que intentara dormir que seguramente cuando el sol le acariciara el rostro vería las cosas de otra forma. Al fin logre dormir un rato, dándole vueltas a los cabos sueltos que tenía esa historia, que en aquellos momentos me parecían numerosos y graves. Intente hablar con ella al día siguiente y me encontré con su hermetismo cuando quise avisarle de los juegos de Dani, con una risita sarcástica me acusó de haberme enamorado de su chico y de no soportar que ella fuera la elegida, no podía entender nada, que había cambiado en aquellas horas, para que le hubiera dado un vuelco tan grande a los acontecimientos.

Había cerrado filas con Irina quien también estaba soportando como podía el mal humor del que Andrea hacía gala cada vez con más frecuencia, de nuestras conversaciones cada vez mas intimistas pudimos esclarecer que la mentira formaba parte de esta historia por ambas partes, que no solo Dani escondía muchisimas cosas, si no que Andrea nos contaba una versión distinta a cada una. Aquello supuso un duro golpe para mi, quizás porque en mis relaciones humanas solo exijo sinceridad, porque si una verdad es capaz de herir, una mentira es capaz de matar. Aún no se porque continué viviendo esta gran farsa sin destapar a ninguno de los protagonistas, a la espera de que alguno de los dos cometiera un fallo, pero pasaban los meses y los fallos no se producían, aunque por suerte él se percato del peligro que suponía para su coartada y se apartó de mi.

Andrea al no tener competencia se había relajado un poco, nos contaba con entusiasmo las atenciones que le prodigaba, lo cariñoso que era cuando pasaban juntos los fines de semana, lo caballeroso que era con su hija, siempre intentado incluirla en sus escapadas porque para el era importante que la niña se habituara a su presencia. Planeó un viaje a Barcelona para conocer a Irina, pero la relación de esta con Dani se había deteriorado tanto en los últimos meses que la catalana le ofreció su domicilio únicamente si el no la acompañaba, aquello la entristeció profundamente. Al final fue el quien no pudo viajar y allanó la senda entre las dos amigas.

El teléfono me despertó del aletargamiento en el que me había sumido después de una copiosa comida, dormían la siesta y yo disfrutaba de un buen libro sentada en el sofá, la voz de Irina me sobresaltó, lloraba y se ahogaba cuando intentaba hablar, intenté tranquilizarla, y cuando al fin pudo expresarse la sangre se me heló en las venas. Tal y como habíamos comentado los últimos meses algo cojeaba en esa mujer, como a la catalana le gustaba decir, le habían vendido una moto que no existía, y se había quedado sin el vehiculo y con una gran deuda. El paso de Andrea por Barcelona supuso el final de la amistad entre aquellas dos mujeres. Demasiadas mentiras puestas al descubierto de la forma más burda, y menos elegante posible.

Irina empezó a sospechar que esas mentiras iban mucho mas allá y que bajarse del tranvía en ese momento del trayecto posiblemente fuera lo más acertado, teniendo en cuenta su precaria salud, necesitaba tranquilidad y ninguno de sus amigos se la ofrecía. Hablo conmigo para comunicarme que iba a eliminar a casi todos del messenger y que agradecería que no diera información sobre ella, ni que le comentara nada de la parejita de tórtolos. Pero que sobre todo me andara con cuidado porque seguro que ahora intentarían encontrar otra cabeza de turco a la que martirizar.

No se equivocó en casi nada, ambos desplegaron un encanto desconocido, unas atenciones que me resultaron sospechosas, su intención averiguar cuanto sabía sobre Irina y de la visita que Andrea había hecho a Barcelona, me mantuve firme a mi promesa y me hice la tonta, acabe descubriendo que se me da mejor de lo que pensaba. Una mañana Dani me abrió una ventana, sus palabras fueron escuetas, lástima que no nos hayamos conocido en otro contexto, pero eres demasiado lista. La de vueltas que le habré dado a la frasecita , que preconizó un silencio que aún hoy dura. Antes de cerrar la única via de comunicación que le unía a mí sentenció, NO TODO ES ORO LO QUE RELUCE EN ANDREA, NO ME DEMONICES SOLO A MI. Aquello me dio mucho que pensar e intente apartarme de los dos, ahora que Irina me había dejado sola en el tranvía me pesaba en exceso la responsabilidad.

Con el paso de los meses y a pesar de que Andrea no se prodigaba seguí descubriendo mentiras, embrollos y sobre todo el precario estado mental en el que la madrileña parecía incurrir, perseguía por el chat a las amigas de las que se había separado por propia voluntad, les exigía ser escuchada cuando la historia carecía de pies y cabeza, y de nuevo y contra mi criterio me vi abocada a subirme de nuevo al tranvía que había abandonado para salvaguardar mi integridad física y mental, pero Sandra me necesitaba o se iba a volver loca con tanta persecución, me suplicaba que le aconsejara yo que sabía la historia de primera mano. Creí morir en el instante en que me suplicó que no la dejara sola ante aquella mujer que había perdido el norte. Muy a mi pesar le tuve que confesar que Andrea bebía y que vivía en un mundo inventado, que Dani quizás solo huía ahora de un engendro, porque a Andrea la situación se le había escapado de las manos, pero ni yo creía esa afirmación. Sabía que ella hacia años que se había dado a la bebida y que últimamente empinaba la botella mas de lo habitual, que había asustado a más de un contacto al ponerles la cámara en estado ebrio y haber caído de bruces, a pesar de haberme bajado del tranvía me seguían llegando noticias y no eran nada tranquilizadoras. Pero decidí apoyar Sandra en estos momentos que para ella estaban siendo muy duros.





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lunes, 23 de marzo de 2009

Las cloacas de internet ( I Parte)




Sumida en la oscuridad, miraba el reloj, ese que le mantenía fielmente encadenada a ese demonio que un dia encontró disfrazado de principe, no quería enfurecerlo, y por eso se había convertido en esclava del tiempo, siempre pendiente para que no sonara el móvil y le soltara un monton de improperios, que le desgarraban el alma y le hacían temblar todo el cuerpo cual hoja de papel en medio de un vendaval de viento.

Su vida empezó a dar bandazos hacía como dos años atras, su matrimonio de dieciseis años se había sumido en la rutina, ya a duras penas hablaban, y ella se había refugiado en internet, de algun sitio tenía que sacar el cariño que en casa le negaban. Se seguía poniendo wapa para el, única y exclusivamente para cuando llegara a casa, pero el parecía no darse cuenta, hacía tiempo que las palabras bonitas y románticas habían sido sustituidas por la mayor de las indiferencias, y le constaba que seguía amandola, pero no veía necesario exteriorizarlo y poco a poco fue matando esa pasión que ella todavía conservaba hacia él.
Cuanto mas distante se mantenia su marido, más horas pasaba ella delante del ordenador, empezó entrando a chats, allí se conocía a la más variopinta fauna, unos iban de legales, y otros de mentirosos compulsivos, todos maestros en regalarte los oidos con aquello que necesitas oir, su caracter desenfadado le había proporcionado un grupito de chateros fijos que se mantenían incondicionales a ella, casi todas mujeres, que buscaban risas y evadirse un poco de sus miserias diarias, poco más o menos lo que ella pretendia esconder, diciendo cuan maravilloso era su marido y cuan perfecta la relacion que mantenian.
Todavía no podía vislumbrar a quien pretendía convencer si a sus amigas ciberneticas o a ella misma, poco a poco su vida se centro única y exclusivamente en su mundo virtual, comenzó a desatender el cuidado de su hija de diez años y a su marido que llegado a ese punto se dio cuenta de la importancia de mantener el amor a diario, e intento la reconquista del territorio perdido, por esos días vio su mentira convertida en una de las realidades más hermosas, parecía que habían vuelto de nuevo al noviazgo, a esa permanente luna de miel que constituyeron los dos primeros años de su matrimonio. Pero no era así totalmente porque tenia adicción a la red, a ese espacio en el que podia vivir la realidad que a ella le apeteciera, donde se había creado un mundo paralelo solo para ella, y que compartía con sus amigas de chat.

Ese micromundo se le empezo a quedar pequeño, y lo compensaba entrando cada vez más temprano, cuando sabía que sus amigas no estaban todavia, a veces cambiaba de nik, para que si alguna se adelantaba no se diera cuenta de sus flirteos, y asi conocio a Dany, estaba intentando ligar con una chatera que lo ignoraba, ella no se pudo resistir y le envio un privado aconsejandole tecnicas de ligue... aparentemente el chaval andaba algo perdido o eso creia ella. Ante tanto despliegue de atenciones el chico cambio de estrategía y dejo de importarle la muchacha indiferente y centro todo su abanico en ella, era una víctima mucho más asequible.
Si hubiera estado atenta y con los cinco sentidos puestos, su maniobra no le habría pasado desapercibida, pero se sentía falta de cariño, necesitaba que le recordaran lo bella que seguía siendo, que era una mujer apetecible a sus casi cuarenta años, que todavía podía gustar a un hombre. Su marido cada día estaba más irascible, le prohibía que se conectara a internet, le quitaba los cables, le demandaba toda su atención a cambio de un poco de sexo una vez a la semana y una conversación banal que no le llenaba. Que estaba haciendo con su vida, quería pasarse lo que le quedara al lado de una persona por la que ya no sentía nada, que ya no la hacía vibrar cuando hacían el amor, sentía repulsion cada vez que se abandonaba, cada vez que el la penetraba, como no podía someterla en la vida diaria, la trataba como una fulana, la vejaba y las relaciones intimas se fueron convirtiendo en un hastío para ella, en un mal trago que afrontaba bebiendo.
Y en ese ambiente rutinario y funesto y llegó Dani, y le ofreció una conversación inteligente sobre infinidad de temas, compartían una pasion común la lectura, aunque si era sincera, lo suyo no era pasión si no mas bien evasión, la lectura le permitia vivir vidas que no podía ni haber imaginado y de esa manera huía de la que le había tocado vivir a ella. Para Dani si era una autentica pasión y era un verdadero entendido, pero en cualquiera de los temas que tocaran, era unos cuatro años más joven que ella, y se pasaban horas hablando por el privado del chat hasta que intercambiaron los messenger. Maquiaveleando, consiguió que todo su grupito se intercambiara la direccion de correo electronico, le gustaba ser protagonista absoluta y era momento de cambiar de aires.

Poco a poco se hicieron las presentaciones y se dio cuenta de que tenía rivales, amigas mucho más inteligentes que ella, que sabian mucho más de cualquier tema que Dani tocara, y vió peligrar su exclusividad en el corazon del chatero. Comenzo a urdir un plan para conseguir un poco mas de intimidad, y alejarlo de todas aquellas que pudieran suponer una rivalidad, sin que el se diera cuenta. Dani estaba encantado y ella como loca de tenerlo solo para ella, mientras su vida diaria hacia aguas por todos los lados, su vida virtual iba viento en popa, se habia agenciado un marido, una cuñada, una hija y una buena corte de amigas que le hacían la vida más comoda y placentera.

Estaba comprando la amistad de las personas que tenía en su entorno virtual sobre una base muy poco sólida, la mentira. Dani se deshacia en atenciones, le dedicaba practicamente todo su tiempo, saludaba de pasada a sus otras amigas virtuales, aunque hubiera querido cruzar alguna conversacion sobre literatura con alguna de ellas, y con otras sobre pintura, pero Andrea se sentía celosa y no quería que sufriera, bastante tenía con un marido indiferente que la sometia sexualmente. El a cambio le regalaba palabras de cariño, conversaciones amenas y poco a poco iba consiguiendo someterla a su voluntad, pero sin que ella se diera cuenta, si su marido supiera algo de sicología femenina la tendría rendida a sus pies, como el la tenía.


Andrea se sentía fascinada ante aquel joven que la adoraba, que disfrutaba con su compañía y empezó a cometer más errores, como desnudarse delante de la webcam para que el admirara su cuerpo, poner fotografías suyas ligera de ropa, decirle cuanto lo amaba cuando el ningún momento había hablado de amor. Le dio tantas pistas que ahora el ya sabía que era lo que ella necesitaba, la tendría rendida a sus pies como una muñequita desválida. Poco a poco se fue metiendo tanto en su vida y en la de su hija que ella vio a su marido como un estorbo, y decidió separarse. Dar por concluida una vida matrimonial que ya la asqueba en exceso, y comenzar su vida al lado de alguien cuatro años más joven que ella, guapo, culto, con buena posicion. Se imaginaba su vida en su chalet, viviendo comodamente, sin reparar en gastos, sin pensar que su hija tendría que cambiar de colegio y de amistades, por primera vez solo pensaba en ella y solo queria pensar en su felicidad.
Le dijo a su marido que se fuera de casa , que en breve le presentaria los papeles del divorcio. Dani se frotaba las manos de satisfacción, estaba siendo mucho más sencillo de lo que jamás había imaginado, tenía una mujer con la que hablar, que se había enamorado de él a través de una fotografía que ni siquera era suya, que se creía todo cuanto él le contaba, y realmente ni disfrutaba de tan buena posición social, ni vivía en un chalet, ni tenía un trabajo tan bien remunerado, ni estaba enamorado de ella, tenía a muchas como Andrea distribuidas por la red, cada una lo conocia con un nombre distinto, pero una misma realidad, no podia urdir una historia para cada uno de sus ligues cuando probablemente no se conocieran nunca. De esa forma veía mujeres desnudas a discreción, se sentía querido y amado, y salía de su misera vida, en una cochambrosa casa, trabajando solo cuando le salía algun trabajillo de baja estofa. Momento que aprovechaba para decirles a sus novias que tenía un viaje de negocios y que se conectaria en cuanto pudiera.
Había pasado tanto tiempo sin trabajo que había podido dedicarse a su autentica pasión la lectura, de ahi había sacado una exquisita educacion, y mil y una forma de reaccionar ante situaciones adversas, fueran cuales fueran ya la habían vivido antes cualesquiera de los personajes de las historias que había devorado con fruición. El dia que consiguió un ordenador que una empresa iba a retirar, se puso a manipularlo, pirateo internet, y paso tantas horas escudriñando ese medio que se había convertido en un autentico hacker, para conseguir su direccion de ip se tenían que deshacer tantos bucles que era casi imposible llegar hasta el, ni siquiera se llamaba Dani, lo único realmente cierto es que vivía en Madrid. Todo lo demás era una gran mentira estructurada de forma más que creible y altamente atractiva, a tenor de la gran cantidad de mujeres que habían sucumbido a sus encantos...





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martes, 10 de marzo de 2009

La vida en un par de segundos




Tenía la mirada perdida, los ojos desorbitados con la mirada fija en el televisor, pero hacia horas que no oía, ni veia lo que estaban emitiendo. Hacía años que se habia prohibido ver los noticiarios, desde que su vida sufrió aquel cambio tan radical, que le arrebato la adolescencia para sumirla en un mundo de sombras y desesperación del que había salido luchando contra monstruos invisibles que la acosaban en sueños y pesadillas a plena luz del día.




Cuando miraba atrás quizás lo que mas le dolía era la pérdida del candor, la dulzura y de esa sonrisa abierta que le iluminaba el rostro, y todo aquello se lo arrebató aquel individuo una tarde que volvía sola a casa. Su aspecto era tan normal, parecía buena persona, nunca imaginó que tras esa fachada bonachona, pudiera esconderse un ser tan ruin que no se estremeciera con los llantos ni los gritos de sus victimas casi todas adolescentes como ella, casi todas unas niñas felices que habían sido arrancadas de la inocencia de la infancia para lanzarlas de golpe a un mundo de adultos con más sombras que luces.




De aquello le quedaban secuelas, la mayoria síquicas pero tambien alguna física, durante todos esos años había intentado relegar ese recuerdo a un rincon de su mente, no podia olvidarlo, esas cosas no se olvidan nunca, pero si podia esconderlo bajo siete llaves para que nadie tuviera acceso a un secreto que le quemaba el alma y le había endurecido el carácter hasta lo impensable. Lejos de lo que pudieran pensar sicologos y médicos, ella había podido hacer vida normal, le había costado mucho volver a confiar en el genero masculino, años de aislamiento, de ser cortante cual filo de navaja, pero poco a poco y luchando contra sus propios fantasmas había logrado ser una persona normal, con un pasado oscuro.




Su marido era su principal apoyo, sabía lo esencial que habia sido agredida sexualmente. Todavia recordaba el día en que le tuvo que confesar entre sollozos que tendria que tener paciencia en ese terreno, que le iba a costar abrirse, que para ella no iba a ser nada fácil, que a pesar de la edad que tenía no había permitido que ningún hombre más le pusiera la mano encima, pero que iba siendo hora de superar viejos temores y de enterrar muertos vivientes. Ella siempre había sabido que aquel hombre era especial, tuvo una paciencia infinita, no forzó nada y con los años había conseguido que incluso ella disfrutara de sus encuentros sexuales y algo inimaginable que los propiciara. Despues de 20 años juntos a ella le apetecia jugar y sentirse mujer entre sus brazos.




Todo parecía sonreirle, hasta aquella tarde en que su marido no habia podido ir a comer a casa y para mitigar un poco esa soledad habia encendido la pantalla del televisor, y la primera imagen que vio fue la de él, la del monstruo que le había atormentado durante años, y que creía olvidado para siempre, era una imagen de archivo, despues salió una imagen de ahora cuando lo transportaban en coche a prision. Sintió un odio tremendo hacia él, por primera vez desde hacía años comprobo que si lo tuviera cerca sería capaz hasta de matar, pero no solo a él, si no a todos aquellos que desoyendo los informes siquiatricos iban a dejarlo en libertad.




Cuando fue consciente de lo que significaban aquellas palabras, un escalofrio recorrió su espalda, ella ya no vivía en Barcelona, se había trasladado lejos de alli, quizás huyendo de los recuerdos que la acechaban a cada paso, pero alli en su ciudad seguían habiendo niñas desprotegidas, que podian correr su misma suerte... no daba crédito a lo que escuchaba, como podían dejar en libertad a un hombre que no estaba reinsertado, que se consideraba a si mismo un enfermo, un hombre que habia confesado que si lo dejaban libre volveria a hacerlo.




Cada palabra se clavaba en ella como un dardo envenenado, quitandole las fuerzas, abocandola de nuevo al abismo, uno que creía cerrado y que se volvía a cernir sobre ella, le dió un ataque de pánico y marcó el número de su marido, no sabía muy bien que hacia. Cuando la cálida voz de su compañero la invadió irrumpió en sollozos, algo alarmó al que habia compartido su vida durante las ultimas dos décadas. Corrió a casa y la encontró encorvada sobre sus rodillas, mojada con sus propias lágrimas, con el televisor encendido y con unos cuantos años más de golpe.




La conocía lo suficiente como para no forzarla a romper su silencio, cuando estuviera preparada le contaria que habia provocado ese ataque de ansiedad. La abrazó y le susurró palabras dulces para contrarrestar el pánico que le inundaba la mirada, ella se abandonó a sus caricias y sólo fue capaz de pronunciar ha vuelto, la pesadilla vuelve a comenzar con otras protagonistas. Esas pocas palabras le revelarón que había convulsionado de tal forma su alma. Temió que ese largo camino recorrido juntos hubiera muerto en tan solo unos minutos.




Todavia se encontraba pérdida pero se abrazó a su marido buscando su cobijo, su proteccion, por momentos se sentía como aquella niña desválida momentos despues de la agresión. El veló toda la noche sus sueños sumidos en una gran agitación, con lloros, sùplicas y gritos, tan solo se atrevió a acariciarle la cabeza, tenía que sacar esos fantasmas fuera de ella, tenía que recobrar la determinacion de luchar.




El día amaneció mas tranquilo había recobrado su confianza, habia vuelto a enterrar fantasmas, se habia propuesto luchar para que no hiciera daño a nadie mas... se levantaba de nuevo cual ave fenix despues de comprobar que por más cerrojos que le pongas a algo sigue latente en algún rincon y puede salir de nuevo a la superficie abriendo heridas ya cerradas y haciendolas sangrar de nuevo .






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jueves, 5 de marzo de 2009

Soledad









Amiga y compañera algunas veces
enemiga enconada las mas
te instalaste en mi alma
a muy temprana edad

Me hiciste saborear la dulce
amargura de la hiel...
perdi tanto, que encontrarte
fue un consuelo, Soledad

Hoy mi pluma tantos años olvidada
te rinde merecida pleitesia
Todos mis pensamientos terminan
en tu dulce morada

Llenaste mi vida en momentos
de amargura y dolor
creaste una realidad paralela
amiga Soledad...

Siento que nado contra corriente
inconformista, realista
dando bandazos constantemente
en una sociedad materialista
y egoista que no piensa mas que
en si misma

Me siento perdida en altamar,
rodeada de un sinfin de amigos
que pugnan por liberarme
por arrebatarme de tus garras
y llevarme de nuevo a pleamar

Si te busco te encuentro presta a mi vera
si me escondo, te alejas
me das traicionera tregua
sabedora que tus brazos acunaran
mis desvelos, retornara
mi dolorida alma a tu triste guarida

Añoro la inocencia arrebatada
la risa facil y sincera
añoro la dulzura de mi mirada
y desearia olvidar la frialdad
ese frio en el alma
que solo calma la Soledad



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martes, 24 de febrero de 2009

El devorador vacio de la soledad






Como cada mañana, sonaron unos golpes suaves en la puerta de su dormitorio, su madre la despertaba para ir al colegio. Empezaba para ella un día más, una pesadilla que llevaba arrastrando desde el primer día que piso la escuela hacía ya algunos años, pero que ahora había minado en demasía su autoestima. Por más que lo intentaba no alcanzaba a entender la animadversión que sentían hacia ella sus compañeras, el porque la convertían en el blanco de todas sus burlas, de toda suerte de insultos, algunos de los cuales ya le daban hasta risa.



Pero algo había cambiado ese trimestre, su clase era mayoritariamente femenina, los pocos chicos se defendían como podían de aquellas harpías de lengua afilada. El maestro a fin de ilustrar el tema que estaban dando había solicitado fotos que ilustraran las fiestas de la barriada en la que estaba ubicado el colegio, para ella era fácil, sus padres se habian criado en esa zona y la abuela las tenía a montones. Fue la que más fotos aportó a la exposición, pero allí mismo empezó su viacrucis, en una de las fotos se podia ver a su madre vestida con el traje regional de Valencia, un precioso vestido de fallera, que realzaba su entonces esbelta figura.



Las chicas pillaron su punto débil y hurgaron en él a conciencia, el que la llamaran pija y le hicieran el vacio, parecía no afectarle ya, pero el que le dijeran que terminaría tan gorda como su madre con cara de asco le dolía en exceso, si ella había cogido tanto peso se debía a un problema de tiroides y no parecia no darle ninguna importancia, de ello no daba muestras de tener complejos y vestía dentro de sus posibilidades con lo que le gustaba. No recordaba que día había dejado de quererse, que día se había diluido su percepción de la realidad. No se puede decir que fuera guapa, o al menos ella no lo consideraba así, pero si era rubía y tenía unos preciosos ojos azules y estaba delgadisima quizás incluso demasiado, pero eso no preocupaba a su entorno porque comía todo lo que le apetecía y era golosa en exceso, quizás por ello los insultos de sus compañeras hicieron mella en ella.



A sus escasos siete años había descubierto que la imagen era muy importante, si ella sufría un cambio como el de su madre sería su final, ese miedo terrorífico y el hecho de sentirse tan sola, la abocaron a un camino sin retorno, comenzó a frecuentrar la compañía de ana y mía, posiblemente más peligrosa que cada una por separado. Le resultaba dificil por no decir imposible burlar la vigilancia férrea de su madre a la hora de las comidas, pero era fácil esconderla cuando se encontraba en la escuela. Por ese motivo, empezaba siempre el día con mía, los desayunos en su casa eran completos, y ella lo tomaba en compañía de su hermana pequeña sin rechistar, al llegar al cole y antes de entrar en el aula, pasaba por el baño y vaciaba su estomago.

De esa forma se enfrentaba a dos horas de clase y luego entraba ana en escena, siempre había compartido el almuerzo con sus compañeros, su madre era una excelente repostera, pero ahora sencillamente se las ingeniaba, para que no quedara nada en su bolsa y sin probar bocado, no le resultaba dificil, de vuelta a las clases y a esperar un nuevo suplicio en forma de suculento plato cocinado, las tripas le arañaban, pero era incapaz de comer nada, si lo hacia los remordimientos no la dejaban disfrutar de las suculencias que desfilaban ante sus ojos, asi que la escondia en sus bolsillos repletos de bolsas, allí vertía la comida y la vaciaba en las papeleras, su plan funcionaba a las mil maravillas.

Llevaba asi varios meses, su pérdida de peso empezaba a ser preocupante, su debilidad era extrema, y una mancha negroazulada se extendia por debajo de unos ojos carentes de brillo, se le había agriado el cáracter de por si risueño, y levantarse de la cama empezaba a ser un suplicio, nada de esto escapaba a los avezados ojos de su madre que con preocupación consultaba a cuanto especialista conocía. La cosa se puso fea, cuando empezo a sangrar por la nariz. Los médicos consultados no se explicaban el cambio que había experimentado la chiquilla en poco tiempo, le sugirieron que consultara con un sicologo, aunque la niña fuera reacia, quizás pudieran enfocar hacía donde dirigir las exploraciones.

Se había convertido casi una muñeca de cristal, frágil a simple vista pero su carácter se había endurecido, su aspecto era la salvaguarda contra los insultos de las niñas con las que compartía juegos, cuanto más se deterioraba su imagen más la aceptaban en su entorno. A la sicologa no le fue fácil lograr que la niña confiara en ella, poco a poco con paciencia y unos cuentos en los que mezclaba la ficcion con la autobiografía consiguió que le abriera las puertas de sus preocupaciones, un escalofrio recorrio su espalda al escuchar lo que la pequeña relataba con un frialdad absoluta y utilizando la tercera persona, como si nada tuviera que ver con ella.



Su vida cambio radicalmente, dejo de ir a la escuela para someterse a todo tipo de examenes que revelaron una anorexia galopante, ana y mía se habían cebado en su menudo cuerpo, jugando al escondite con los facultativos durante meses, enmascarando sintomas. La internaron en un centro donde niñas como ella luchaban por sobrevivir, por aprender a comer, por recuperar su autoestima y la objetividad. El camino de la recuperación no fue fácil, y sobrellevarlo sola con su tierna edad menos, temía coger peso y que le hicieran el vacio de nuevo, temía el momento de enfrentarse de nuevo a los insultos. Un equipo de sicologos la preparaban a diario, explicandole que la obesidad que sufría su madre era poco probable que le pudiera afectar a ella a no ser que desarrollara la enfermedad, y que en ese caso no comer no era la solución, porque aún asi no bajaria de peso, se trataba de una disfuncion del organismo.


Poco a poco sus mensajes fueron calando en ella, comenzó a comer poco a poco, pero mía se resistía a abandonar su presa, y le costaba mucho esfuerzo mantener en su débil cuerpo las pequeñas cantidades que le preparaban, conforme fue concienciandose y recuperandose le permitieron ver a sus padres, era un premio que a ella le sabía a gloria y le daba fuerzas para enfrentarse a los cambios que su cuerpo estaba experimentando de nuevo y a la dureza de las terapias.

Tras dos meses de angustía estuvo preparada para volver a casa, pero no tanto para enfrentarse a sus harpías compañeras, pero decidió hacer frente a la situacion como mejor pudo, los golpes de mamá sonaron de nuevo en la puerta, cuanto los había echado de menos, se desperezó, salto de la cama, miro su armario, eligio una falda vaquera un suerter azul cielo, para resaltar de nuevo el brillo de sus ojos y salió dispuesta a comerse el mundo. Al llegar a clase los chicos se volcaron en ella, las chicas se dividieron, la calma parecio reinar durante un par de días en los que volvio a notar el vacio, pero los insultos habían cesado. En ello había influido la amenza de la directora de expulsar del centro a quien se atreviera a perseguir verbalmente a la niña.

Habían pasado tres años de aquello, tres largos años, en los que fue calando en algunas de sus compañeras y sentia el apoyo incondicional de los muchachos, durante ese tiempo, no había vuelto a pensar en ana ni en mía, se veía estupenda al espejo, pero los sueños duran poco y las pesadillas se eternizan y habían vuelto a la carga, de nuevo los insultos se cebaron y el fantasma de la gordura se cernía sobre ella, había hecho intentos de dejar de comer de nuevo, sin embargo esta vez contaba con aliados que hicieron frente comun con ella y le impidieron cometer de nuevo esa tontería, solo había ocho chicos en la clase, pero fueron suficientes para infundirle el suficiente valor para afrontar el día a día sin tener en cuenta ese fantasma que podía no llegar a afectarle nunca.

Tan solo dos meses antes la sonrisa se había borrado de su rostro, ahora comprendía que la envidia era mala consejera y que sus compañeras se habían rendido a sus pies por no poder disfrutar de lo que ella tenía, aprendió que lo importante era quererse a si misma fuera delgada o gordita, que solo de esa forma los demás terminarian aceptandola, y que el universo femenino en torno a los diez u once años no se limitaba a esas doce malcriadas que poblaban su colegio. Comprendió que debía sobrevivir en ese terreno hostil, que ello la haría mas fuerte y comenzó a establecer lazos en otros ambientes, asombrándose de la cantidad de amigas que podía llegar a tener, el ser constante le sirvió para darse cuenta de que la solucion a sus problemas no estaba en refugiarse en los brazos de ana y mía, si no más bien en huir de ellos.



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viernes, 20 de febrero de 2009

Música, vino y pasión entre canales




La desperto la suave caricia del sol, que entraba a raudales por su ventana. Tenía pocas oportunidades de remolonear en la cama, su rutina diaria era tediosa y madrugadora, ni siquiera los fines de semana le era permitido regocijarse en esa maraña de sabanas blancas jugando con la calidez del lucero, pero esos días iban a ser diferentes, llevaba un año esperando esa semana. Se desperezó, colocó descuidadamente la bata sobre su bien modelado cuerpo, y bajo a desayunar consciente de que a aquella hora solo los habitantes de la enorme cocina del palacete estarian trajinando por los alrededores. Le gustaba el olor de la cocina, las esencias flotando en el ambiente, la calidez de la lumbre, el sonido de los pucheros al hervir, y los miles de aromas que se respiraban. Siempre que podía desayunaba en aquella mesa robusta de roble, acompañada por los cocineros y sus ayudantes, si su padre supiera aquello posiblemente le cortaria un pedacito más de aquellas alas, que de tanto peso le costaba extender para volar.




Cuando miraba en que se había convertido su vida, una pesada bruma la envolvía, vivía prisionera en una jaula de oro, pero al fin y al cabo privada de libertad. A sus veinte años pocas veces había experimentado esa sensacion liberadora de tomar la rienda de su vida, ser hija de una de las mayores fortunas del pais, lejos de ser una ventaja, para ella representaba un inconveniente. Se le había negado lo que a cualquier niño le era dado a espuertas y a cambio la habían colmado de bienes materiales incapaces de dar afecto, comprension y cariño. Siempre había deseado un hermano para jugar, para compartir confidencias, pero eso no entraba en los planes de máma siempre tan perfecta, no podía estropearse el cuerpo con otro embarazo. Ambos pasaban muchas horas fuera de casa, relegando su educacion en tutores que no eran capaces de una caricia o una sonrisa.




A sus compañeras de colegio les parecia su vida de cuento de hadas, rodeada de tanto glamour y tanta riqueza, y para ella era un calvario diario, tenia cuanto cualquier muchachita podía desear y le faltaba lo esencial, lo que todas disfrutaban sin darle importancia alguna, libertad y cariño a manos llenas. Era envidiada porque nadie conocia la naturaleza de su insipida vida, y esa libertad se iba recortando en la misma proporcion en que crecía el imperio de pápa, que veia una amenaza en cada salida que hacía del palacete. Recuerdo mi adolescencia con una escolta permanentemente pegada a mi, la presencia de esos hombretones enormes y serios, sacados de una pelicula americana intimidaba a mis compañeros que preferian ignorarme a enfrentarse a la mirada fulminante que se adivinaba detras de las enormes gafas negras con las que cubrian sus ojos.




Al cumplir los dieciocho decidió rebelarse contra lo que le parecía injusto, pero nadie pareció hacerle caso, hasta que aprovechando el bullicio de los carnavales, se escapó de casa, ataviada con un traje de epoca tal y como requeria la situacion y una mascara que le ocultaba gran parte de su rostro. Nadie hubiera podido relacionar a aquella muchacha apocada, sobria, y de caracter taciturno, con aquel torbellino de sensaciones que inundo las calles comiendose a bocanadas grandes pedazos de una libertad negada durante tantos años. Sus grandes ojos verdes adquirieron un brillo especial, había escondido su cabello negro azabache debajo de una cascada de rizos cobrizos que le inundaban la espalda, su palido rostro había adquirido un color rosado que la favorecia en extremo, tenía que reconocer que aquel traje resaltaba todos y cada uno de sus encantos y sentia la miradas masculinas al amparo de las mascaras devorandola, suspirando a cada paso que daba.... Se sentía exultante de felicidad que se reflejaba las esmeraldas que adornaban su rostro y que refulgían incluso detras de su fina y delicada mascara.




El calido sol, dio paso al frio atardecer, había olvidado coger nada de abrigo, y la recien estrenada libertad no le ofrecía el amparo de la lumbre, a sus espaldas alguien le coloco una capa sobre sus desnudos hombros, al ver que su cuerpo temblaba de frio, se giro lentamente para averiguar quien era su benefactor, unos ojos azabaches le devolvieron la mirada tras una mascara algo estropeada por los usos, le dedico una sonrisa, algo en aquel desconocido le atraia, a pesar de su tosco disfraz. El no se dejo seducir por la suntuosidad de sus vestimentas, la trataba como a una persona mas. Entre ellos casi sin darse cuenta se sello un vinculo que los arrastraba.




Aquel encuentro no podía ser casual, se olvido de todas las precauciones, y siguió al desconocido hasta un apartamento decorado con un gusto exquisito, el le explico que pertenecia a unos amigos, y por la apariencia de sus ropas ella pensaba que no mentia. Miles de colores como un castillo de fuegos artificiales estallaron entre esas cuatro paredes al amparo de las mascaras, lo unico de lo que no se despojaron ninguno de los dos. Sus labios se entrelazaron bebiendo las mieles de la pasion, sus cuerpos se estrecharon en miles de abrazos y caricias. El recorrio cada centimetro de su piel, recreandose en alli donde las mieles del deseo hacen enloquecer a los humanos. La palida luna dio paso a un cegador sol, y entre la maraña de sabanas dos cuerpos seguían amandose con pasión.




Recompusieron sus ropas y salieron al abigarrado tumulto de colores, aromas con el deseo prendido en el cuerpo... paso asi la semana de carnavales, la primera vez en su vida que pudo disfrutar de lo que otros tienen a diario, temía el momento de volver a casa, pero sobre todo temía el momento en que tuviera que despedirse sin ninguna explicacion de la pasion que le devoraba el alma, nunca volveria a ser la misma despues de esos días, siempre le faltaria algo, el fuego la consumiria, la arrastraría, no sabía si podría doblegarse a las exigencias de su padre, no despues de aquella semana... La última tarde la pasion se desbordo, apagaron los fuegos que les devoraban las entrañas, se sacieron de las mieles del paraiso y antes de que el bullicio de las calles se apagara, se despidieron con una promesa de encontrarse al año siguiente en el mismo sitio, en la misma plaza.




Con el alma compungida, regreso al palacete consciente de que su salida no habria pasado desapercibida una semana era mucho tiempo, solo pensaba estar fuera unas horas y estas se habían convertido en una semana de algarabía y pasion, estaba mucho mas bella, pero iba a durar muy poco esa felicidad. Giro la llave de la cancela cruzó apresuradamente el sendero de gravilla que llevaba hasta la casa y al entrar la recibieron dos ceñudos rostros, que bien podrian haber pasado por mascaras, no reflejaban ningun sentimiento, ni alivio, ni cariño, solo dos miradas aceradas fijas en la mascara y la maraña de rizos cobrizos que cubrian la cabeza de su hija. Ese día no hubieron palabras, ni reproches, subió directa a su alcoba, se desnudo y frente al espejo pudo descubrir los trazos marcados por sus caricias, se veia hermosa, su ojos seguían refulgiendo, se acosto desnuda, y contacto del lienzo blanco desperto las sensaciones de los ultimos días, le costó conciliar el sueño.




A la mañana siguiente su padre la esperaba en la biblioteca, no pensaba renunciar a esa pequeña cota de libertad. Tejió una historia que a su padre le resultara verosimil, había pasado esos días en compañia de sus compañeros de facultad, no todos eran oriundos de Venecía algunos compartian suntuosas estancias con otros estudiantes, su padre no objeto nada salvo que no se conviertiera en una costumbre. Pactaron que cada año por caranavales al amparo de las mascaras podría beberse a grandes sorbos su dosis de libertad, ateniendose a unas reglas, cambiar de mascara y traje todos los años y de compañeros de correrias. No le costo complacer a su padre.




Ensimismada en sus pensamientos se le quedo frio el desayuno, miro su reloj, y subio corriendo a su habitación le quedaban menos de dos horas para cambiar su aspecto, la maraña de rizos cobrizos, los afeites para cambiar el aroma de su piel, todo era esencial para cumplir con la promesa hecha a su padre. A la hora convenida, estaba junto a la fuente, aterida de frio, esperando la capa de su atento enamorado, y con ella cubrio sus hombros el apuesto muchacho, esta vez ataviado con una mascara tallada y un suntuoso traje. Si el cambio le asombro, no lo dejó traslucir, la pasion los envolvio de nuevo, sus ojos se encontraron, sus labios se entrelazaron y sus cuerpos ardían de pasión. Tras aquella noche, el no pudo guardar mas el anonimato, se quito la mascara dejando a su vista un hermoso rostro enmarcardo en una maraña de rizos azabache. Su mirada de ebano la envolvio, y lo invito a que el mismo hiciera los honores. Se acerco a ella y entre besos y caricias la despojo de lo único que seguia vistiendo su hermoso cuerpo...




Ambos comprendieron en aquel instante cuanto habian perdido en los ultimos años, consumian freneticamente su pasion en unos pocos días, cuando tenían la felicidad al alcance de sus manos, se habían cruzado miles de veces en la facultad, compartían asignaturas, compartian horarios, pertenecian a la misma escala social. En un sinfin de ocasiones él se había acercado a ella reconociendo los andares que le obnubilaban, pero sus apagadas gemas y su cabello lacio negro como la noche, no le recordaban a su misteriosa amante, tampoco el aroma de su piel era el mismo, ella se sumergía a diario en la profundidad de sus pozos, sin darse cuenta que la pasion que la devoraba tenia un nombre al alcance de la mano...




A partir de ese día se dispusieron a vivir con intensidad la vida, a no dejar que nadie les frenara el batir de las alas, seguirían por un tiempo siendo amantes clandestinos, pero pronto gritarian a los cuatro vientos y sin mascaras la pasion que los consumía desde hacia tantos años


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